Jaime Pimentel: creador de iconos populares malagueños

Con motivo del cincuenta aniversario de la escultura más famosa de nuestra ciudad, la Academia de Bellas Artes de San Telmo y la Universidad de Málaga rinden homenaje a su creador, con una muestra compuesta de 47 esculturas expuestas, para que los malagueños podamos conocer más de cerca la obra del artista, pero… ¿Sabemos realmente quien fue este escultor? ¿Qué esculturas importantes tiene en la ciudad? ¿Quién es Jaime Pimentel?

Jaime Pimentel es uno de los escultores malagueños más conocidos, nacido en Málaga y criado en el Rincón de la Victoria. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, y ha realizado obras verdaderamentes importantes para la ciudad, llegando a usarse como iconos propios de ella. cenachero

Creó el Cenachero en 1968, inspirandose en este oficio ya desaparecido, donde los pescadores paseaban por las   calles vendiendo pescado, con un pescador real como modelo, llamado Manolo “El Petaca”. La escultura se encuentra actualmente en la Plaza de la Marina, aquí fue reubicada tras décadas en el Paseo de la Farola. Bajo la escultura hay una placa donde aparecen unos versos del poeta Salvador Rueda:

El Cenachero
Allá van sus pescadores
con los oscuros bombachos
Columpiando los cenachos
con los brazos cimbradores.
Del pregón a los clamores
hinchan las venas del cuello:
Y en cada pescado bello
se ve una escama distinta,
en cada escama una tinta
y en cada tinta un destello.

PLATERO

Además del Cenachero, creó el burrito más famoso del Parque, Platero, inspirado en el poema “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez de 1914. La obra, ralizada en bronce, fue concluida en 1968. Éste se convirtió en el lugar preferido para fotografiar a los hijos de los malagueños durante décadas.

 

 

 

Otra escultura a destacar es el Biznaguero, acabada en 1963, donde se encuentra hoy en los Jardines de Pedro Luis Alonso. Representando al típico personaje malagueño desempeñando su oficio con el traje típico y portando en su mano izquierda las biznagas y su mano derecha se apoya la palma de su mano en su rostro, que mira al cielo.

BIZNAGUERO

 

NIÑA DE BENALMADENA

Además de las tres esculturas para el Parque, también destaca la Niña de Benalmádena, siendo uno de los iconos de la ciudad, se encuentra en el centro de una fuente en la Plaza de España de Benalmádena Pueblo. Representa a una niña ofreciendo agua en una concha, para la que se utilizó como modelo a una sobrina del pescador Manolo “El Petaca”.

 

 

 

También nos podemos encontrar junto al Teatro del Carmen en Vélez-Málaga, un monumento dedicado a la memoria de Antonio Ortega Escalona, más conocido como Juan Breva, el cantaor más grande de la historia en la provincia de Málaga.

JUAN BREVA

En este post hemos querido resaltar la obra de este artista malagueño, aunque en nuestra ciudad existen muchas más obras de arte, que más adelante hablaremos de ellas, y las iremos conociendo un poco más.
Nuestra Málaga es cuna de grandes artistas.

 

 

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Idígoras y Pachi

Ángel y Francisco Javier Rodríguez Idígoras forman un equipo de humoristas gráficos malagueños, más conocidos por Idígoras y Pachi. Inicialmente empezaron a dibujar por separado, pero en 1992 decidieron unir la mayoría de sus trabajos. Ángel es el que se encarga de dibujar los guiones de su hermano Pachi.

Actualmente publican en el Diario Sur, El Mundo y la revista El Jueves, pero también han publicado en Supermortadelo y El Periódico de Cataluña entre otros. Son autores de seis libros de diversos asuntos y diferentes lectores; por sus lápices pasa todo tipo de humor, tocan desde la política mundial hasta humor para los más pequeños. La modestia de la pareja humorística no permite contar la infinidad de premios recogidos por sus trabajos.

Hemos reunido algunas de las mejores viñetas malagueñas que han publicado los hermanos Idígoras.

 

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Personajes populares de nuestras calles

Vamos a hablar de algunos personajes humildes que por sus costumbres y comportamientos se convirtieron en personas populares de las calles de Málaga. Malagueños que por sus vivencias e historias nos hacen conocer de otra forma la málaga en la época desde los cincuenta hasta nuestros años. Conoceremos a través de ellos la variedad de historias distintas que han vivido y viven entre nuestras calles.

Mariquilla La Loca asidua del barrio de la Victoria, íba con un delantal blanco sobre sus ropas oscuras, y portaba siempre un canastillo lleno de piedras. Piedras que arrojaba solo a los niños que la insultaban. Poseía una envidiable puntería, y más de uno resultó escalabrado. Pero hay que resaltar que ninguno de estos niños comentaban a su padres que su agresora del suceso fue Mariquilla, ya que podían ganarse una buena paliza por parte de sus progenitores.

el matias

El Matías

El Matías era un poeta que desde la calle dedicaba poesías a los vecinos de los balcones. En sus discursos callejeros siempre ponía una nota de gracia, y acababa siempre con la coletilla: “Y dice Matías…”, pegando un zapatazo en el suelo. Una de las características que tenía era su forma de pedir: “Araceli, échame un alfiler, pero me lo pinchas en un bollo para que no se pierda”.

Pepe Torres fue el primer guardacoches que aparece en Málaga. Llegó a ser muy querido entre los conductores de los años cincuenta. Se desplazaba en su bicicleta para ir vigilando los coches que le dejaban a su cargo.

Pepe Torres

Pepe Torres

El Titi

El Titi

El Titi, famosisímo marisquero de los años cincuenta de La Campana en calle Granada por preparar gambitas, mejillones, chochas, etc… Marisco, que por supuesto, los malagueños tomaban acompañando los vinitos de la taberna.

Paco Pita fue un conductor de autobuses muy amable y cordial con los niños. Por esta misma razón llegó a ser tan popular. Siempre que veía a los chiquillos cerca accionaba su claxon repetidas veces. Cuando los niños los veía venir, ellos mismo pedían : “Paco… pita… Paco… pita… Paco… pita” y Paco les respondía con su peculiar saludo.

La Tarde era el vendedor del desaparecido diario vespertino. Primero tocaba la trompetilla para llamar la atención de los posibles compradores, y seguidamente comenzaba a decir “La Tarde” “La Tarde” “La Tarde”, incrementando poco a poco su tono de voz hasta terminar gritando.

El Malaguita era vendedor de flores. Vendía rosas, claveles, viloetas… según la temporada. Con su canasta a modo de bandeja, hacía recorrido por distintos bares y pubs. Siempre vestía con pantalón negro, camisa blanca anudada, fajín rojo y sombrero cordobés.

El Malaguita

El Malaguita

Diego “El Bollero” fue el murguista más característico y conocido de la primera mitad del siglo XX. Capuchinero por los cuatro costados; apodado así por su profesión, pues se dedicaba a hacer bollos de aceite en una panadería. Tras la posguerra El Bollero desplegó su ingenio en otro campo, y hacía canciones para bodas, bautizos y celebraciones, ya que el carnaval se prohibió. En el Himno del Carnaval que compusieron Cantares de Hispalis se dedica al popular murguista la siguiente estrofa:

El Bollero

El Bollero

Ya nadie se acuerda de Diego el Bollero

que vendía bollos y era panaero,

y que con su murga la liaba de verdad,

con su duende malagueño y aquel ensueño de carnaval.

http://www.youtube.com/watch?v=ZbOUl45ldSo

El Sargento Villegas ha sido una institución en la Semana Santa. Nació en los años veinte. Como militar estuvo 17 años y como maestro de banda participó hasta en tres ejercitos. Su popularidad llegó con la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja, desfilando practicamente con todas las cofradías malagueñas. Una de sus características que habitualmente hacía en calle Larios, era encender su cigarrillo sin dejar de tocar en ningún momento la caja. Zamarrilla y Prendimiento son ejemplos de su participación en los desfiles procesionales. Tras su fallecimiento en 1995, los familiares cumplieron el deseo de Villegas y entregaron a la Agrupación de Cofradías su famosa caja, la bandolera, dos palillos y tres fotografías.

Sargento Villegas

Sargento Villegas

El Lenguas, llamado así por su vocabulario escaso pero riquísimo en expresiones. Vendía pescado en el mercado de La Merced y cuando terminaba, se bebía todo el vino que podía e insultaba al Caudillo paseando siempre por las calles del centro. Sobre él se han contado muchas leyendas sobre su pasado aristocrático. Fue un personaje querido y cuya manía era imitar a los demás. Se ha visto vestido de penitente en Semana Santa, de flamenco y hasta de torero. Al fallecer su madre, que era quien cuidaba de él, el Lenguas se abandonó. En los años ochenta murió atropellado por un coche que se dió a la fuga. El grupo malagueño Chambao escribió una canción dedicada a este personaje.

http://www.youtube.com/watch?v=cVBOpE3i-ug

El Lenguas

El Lenguas

El Tiriri

El Tiriri

El Tiriri, famosisímo cantaor. Siempre vestía de traje y llevaba el pelo engominado. Normalmente siempre se encontraba en el Café Central. Se forjó en los cuadros flamencos de la Taberna Gitana de Málaga, también trabajó durante muchos años en el ballet de Miguel de los Reyes, pero donde más a gusto se sentía era cantando en fiestas privadas. Posee una especial sensibilidad para las bulerías, los tangos y los fandangos.

El Mocito Feliz, de profesión “chupa-cámara” aunque aparentemente es vendedor de loterías.  Con un gorro de pastorcito,  lleva siempre un periódico sujeto con alfileres llamado “El Colectivo”. Su fama va en aumento debido a que allí donde haya una cámara de televisión, acude. Este personaje es el único humano capaz de cantar 20 canciones en un minuto y pico.

San Ciriaco y Santa Paula, Patronos de Málaga

La tradición transmitida por la historiografía local, afirma que Ciriaco y Paula fueron dos jóvenes malagueños pertenecientes a una comunidad cristiana, presidida por San Patricio, en la Málaga romana de Diocleciano y Maximiano que fueron dos emperadores que llevaban a cabo todavía la persecución a los cristianos.

Según los escritos, existió un juez en Málaga llamado Silvino, al que llegó a sus oídos el comportamiento de la pareja y decidió denunciarlos y arrestarlos, por no adorar a los dioses romanos y estar más cerca de la fe cristiana. Este delito se castigaba con la muerte, y en un lugar como en la península ibérica estaba condenado a ser lapidados en cualquier paraje.

escudo

Reconstrucción del escudo de Málaga, donde se pueden ver Gibralfaro y los Santos Mártires.

La pareja  fue sometida a dolorosos tormentos con el propósito de que renunciaran a su fe y adorasen a las divinidades paganas. Como no lo consiguieron, Ciriaco y Paula fueron condenados a muerte, atados a los troncos de unas palmeras en el margen del río Guadalmedina el día 18 de junio del año 303 de nuestra era, en el lugar que aún hoy conocemos como Paseo de Martiricos. Una vez fallecidos, cayó un fuerte aguacero, apagando todas las hogueras, lo que impidió que sus cuerpos fuesen quemados, y sus hermanos cristianos los recogieron y procedieron a su sepultura.

Se desconoce dónde fueron depositados sus cuerpos, aunque tradicionalmente se afirmaba que no podían estar muy lejos de la ciudad, junto a la ribera del río Guadalmedina, de donde se arrancaron las piedras para lapidarlos.

Los Reyes Católicos, consagraron a los Santos Mártires Ciriaco y Paula una de las cuatro parroquias fundacionales tras la reconquista en 1487, y designaron a San Ciriaco y Santa Paula Patronos de la ciudad de Málaga en 1490, incluyendolos en el Escudo de Armas en 1494. Todos estos aspectos han permanecido inalterados hasta el momento presente.

sanciriaco

Fachada de la Iglesia de Santos Mártires