Una ruta por la ciudad: Cafés y Bodegas.

Como ya sabemos, Málaga alberga muchos rincones llenos de historia y leyendas populares; paseando por Málaga, encontramos lugares llenos de tradición, arte, gastronomía, y en algunos casos, libertad. Por suerte, aún conservamos algunos de estos lugares, en cambio, de otros sólo nos quedan sus recuerdos y fotografías.

Plaza de la Constitución

El Café de Chinitas fue el segundo café teatro más importante de la ciudad. Fue tan grande su popularidad, que el pasaje donde se localizaba le debe su nombre al mismo, “Pasaje Chinitas”. Era un pequeño local, con un escenario y seis palcos a los lados. Actuaron artistas como Antonio Chacón, La Juana, Manolo Caracol, Cojo de Málaga, Juanito Valderrama, Marchena, o el malagueño más conocido: Juan Breva. Se dice, que en este mismo lugar fue donde Juan Breva (llamado realmente Antonio Ortega, quien cambió el nombre artísticamente por su abuelo paterno que vendía frutas y atraía a los clientes cantando) impulsó las Malagueñas y Verdiales, creando su propio flamenco, acompañando su canto tocando él mismo la guitarra. La fama del lugar ha trascendido gracias a los versos populares de Federico García Lorca:

En el Café de Chinitas

dijo Paquiro a su hermano:

“Soy más valiente que tú,

más torero y más gitano”.

Café Munich

Pasando por la actual Canasta, encontramos lo que anteriormente fue conocido como Café Munich. Este local, que antes de ser Café fue barbería, es reconvertido por un señor al que llamaban “Garbancito”. Cuentan que a este señor le tocó un premio de la lotería de la ciudad de México. El Munich abrió sus puertas en 1903, un local que se caracterizó por la seriedad ambiental en muy poco espacio del local. Eran frecuentes las tertulias de comerciantes, industriales y artistas de la zona sobre flamenco y toros. Entre su menú, destacaban los caldos y los pajaritos, pero sobre todo por la cerveza que servían, de la mejor calidad de la época. Fue en este Café donde se celebró el centenario del Romanticismo.

Café Suizo

El Café Suizo estaba situado en la esquina de la Plaza de la Constitución, esquina con la calle Santa María. Era un café-cantante, la clientela que acudía era bastante variada: campesinos, tratantes de aceites, comerciantes y sobre todo carniceros. Fue algo así como el lugar para todos los malagueños, se dedicasen a lo que se dedicasen. Aunque no se sabe con exactitud su fecha de apertura, se sabe que en 1910 ya existía, en la misma acera estaba también el Café Munich. El fundador fue un extranjero suizo; de donde adoptó el nombre del Café. Pasado un tiempo no quiso saber más del negocio y se lo cedió a sus empleados. Tras la guerra civil fue cuando el Café Central apareció, compraría poco a poco los tres Cafés que estaban pegados en la “Plaza de José Antonio Primo de Rivera” (actual Plaza de la Constitución), hasta unirlos finalmente en 1954.

El Café Central, es de las cafeterías más tradicionales que aún se conservan. Fue en éste mismo lugar donde nació la forma tan malagueña de pedir los cafés (como en el post anterior escribimos https://sientemalaga.wordpress.com/2013/06/17/la-historia-de-forma-de-pedir-cafes/ ). Muchos de nuestros mayores todavía recuerdan cuando el Café Central cerraba sólo una hora de madrugada para limpiar y volver a abrir nuevamente sus puertas para servir cafés a todos los trabajadores malagueños.

El Café de la Loba fue uno de los más antiguos de la ciudad. En su primera planta tenían billares y carambolas,muy al gusto de los malagueños de la época para que pasasen un buen rato entre tertulias y amigos; y en la planta de abajo, multiples espejos en las paredes, lo que aún la hacían ver más grande y lujosa. El café perduró hasta principios del siglo XX. Posteriormente aparecería el Marqués Mendez Nuñez para comprarlo, cerrarlo y construir este edificio.

Edificio del Marqués Méndez Nuñez

Donde ahora situamos la tienda Tintoretto de la Plaza de la Constitución, estuvo el Café de las Españas, donde nace la primera tertulia taurina de Málaga. Aficionados y entendedores de esta tradición, pasaban horas y horas charlando.

El Café del Sevillano era el lugar donde se escuchaba el mejor flamenco de Andalucía. Su fama llegó a todo el país, nadie del flamenco se consagraba sin antes haber cantado aquí. Con exactitud no se sabe bien dónde estaba, debido a los cambios que ha sufrido la calle Larios, pero aproximadamente se localizaría en la esquina de la plaza de Las Flores.

El conocido café malagueño Casa Aranda nació en 1932. Don Antonio Aranda viajó desde Alhaurín de la Torre hasta la capital, probando diferentes recetas, hasta que consiguió el mejor churro de Málaga. Era visitado diariamente por escritores, redactores de periódicos y emisoras y periodistas. Estos exquisitos desayunos y meriendas tan típicos malagueños llegaron a conquistar, no sólo a personas de la comunicación, también a amas de casa y trabajadores de fábricas y comerciantes. Mientras él se ocupaba de hacer churros, su hermana se ocupaba de servir café para acompañarlos.  Por aquel entonces el café hecho en una gran olla se vendería a tres “perras chicas” (15 céntimos de peseta) y los churros a chica.

Casa Aranda

El Café Madrid, que data de 1892, abrió sus puertas como confiteria y pequeño salón, aunque poco a poco se ampliaria y llego a ocupar toda la manzana. La ciudad iba evolucionando y cada vez habían más fábricas y negocios alrededor, esto permitió que se convirtiese en un café que no cerraba nunca sus puertas, de tal manera que aprovechaba las salidas y entradas de todos los trabajadores de las fabricas y de los periodistas. Las tertulias de escritores, periodistas y personas de relevancia de Málaga eran comunes. Se convirtió además en cita obligada para actores y público parar en el café, tras acabar las funciones de teatro. El Café Madrid logró sobrevivir milagrosamente a la guerra civil española y a los bombardeos que sufrió la ciudad, pero sufrió desperfectos causados por una bomba que cayó justo en la acera de enfrente de la calle Caldedería.

Café Madrid

A la entrada de calle Granada, nos encontrabamos con el Café de Campos (hoy se encuentra El Patio). Conocido así por los murales pintados en sus techos, ya hoy totalmente perdidos. Fue muy conocido este lugar, pues se convirtió en sede carnavalero, donde los malagueños se tomaban su propia libertad de cantar murgas y pasodobles. Una letrilla contra Cánovas provocó su prohibición.

La Bodega Antigua Casa de Guardia, fue fundada en 1840 por José de la Guardia, caballero español que obtendría mas adelante el título de Gobernador de Segovia a propuesta de la propia Reina Isabel II. Por esta razón, Enrique Navarro compraria el establecimiento, conservando el nombre y ya no dejaría que saliese de su familia, ha sido heredada padre por hijo o por sobrino. La Bodega tuvo como objetivo promocionar y dar a conocer los vinos de Málaga, con las variedades Pedro Ximénez y Moscatel de Alejandría,  del tipo Pajarete trasañejo, dulce trasañejo, Cream, seco añejo y Noble entre otros; en su estado más puro, tanto desde la bodega como desde la taberna situada en la Alameda Principal.  La tradición vinatera ha llegado hasta nuestros días, sirviendose desde la forma original, como su forma de hacer las cuentas con el cliente, con tiza sobre la barra.Cuenta en la barra con tiza

Las bodegas El Pimpi, se localiza frente al Teatro Romano, es quizás el sitio más conocido de Málaga. El edificio Pepa flores firma un barrildonde se encuentra fue convertido en convento, y posteriormente en sala de fiestas, su importancia le viene por haber sido uno de los lugares donde iniciaron su carrera diversas figuras del flamenco, como La Repompa de Málaga. El Pimpi abre sus puertas en 1971, le debe su nombre a un tipo popular de la ciudad que ya se ha perdido: los pimpis. Existieron éstos jóvenes, muy serviciales, que ayudaban a la tripulación de los barcos y a los pasajeros, quienes pronto se convertirían en los primeros guías de la ciudad. Hoy en día, es famoso por las decenas de barriles de vino que lucen dentro del local firmado por conocidos cantantes, bailaores, escritores, pintores, actores… Y como no, por servir los mejores vinos de la tierra, con un ambiente histórico y especialmente malagueño.

         el pimpi

Anuncios

Las formas de pedir cafés y su historia

La verdadera historia nació en 1954. En tiempos de postguerra D. José Prado Crespo, dueño del Cafe Central, tras la barra de su bar veía cómo sus clientes tenían que tirar café o pedir otro más para adaptarlo a su propio gusto.

Tras mucho pensar, inventó un cartel en el que se identificase cada uno de los gustos de cada cliente; creando hasta nueve opciones de tomar café. A Don José no le bastaba nueve opciones, para publicarlo en un cartel con dos filas, faltaba uno más para terminar de cuadrar. Buscando ese décimo café, preguntando a sus clientes, conocidos… hasta que uno de sus empleados, que era gitano, le dijo que el que le faltaba era el “no me lo ponga”, y a Don José le agradó mucho incorporar la gracia a su invento del cartel de los cafés.

teatro

Años tras años, estas denominaciones fueron extendiéndose por toda Málaga. La marca malagueña de Cafés Santa Cristina, pidió permiso a Café Central para utilizar ésta popular forma de pedir cafés en su publicidad. Éste hecho hizo que se extendiese aún más los diez tipos de cafés.

Hoy día, es algo muy característico en los malagueños, nuestra forma de pedir cafés.

http://www.youtube.com/watch?v=zs81xOS5pkA&feature=player_embedded