El Morlaco, un parque malagueño desconocido

El origen del nombre de El Morlaco no está claro, algunos creen que procede de que en la parte más elevada se criara ganado y vacuno, otros piensan que puede derivar de la forma de las rocas que en este lugar llegan hasta el mar. Lo que sí se sabe con certeza es que se explotaban allí unas canteras de yeso.

 La extracción de yeso se desarrolló durante muchos años desde finales del siglo XVIII y se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Gracias a esta actividad minera existe una extensa red de galerías subterráneas debajo de la enorme roca de El Morlaco, donde se han formado pequeñas lagunas interiores, dando lugar a un laberinto de pasadizos y galerías.

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 En 1870 se creó la yesera Santa Ana, donde cuentan que el yeso se molía bajo tierra, y las piedras grandes eran sacadas por burros en las llamadas “pedreras” y las más chicas en canastos de esparto. Otra mina perteneció a la familia Vargas y sus bocas se hallaban en la actual urbanización Parque Clavero, que a mediados del siglo XX unió sus galerías con las de Santa Ana. Las yeseras dejaron de funcionar entre 1955 y 1960, cuando comenzó a levantarse la urbanización “El Rocío”. Dentro de Santa Ana había dos lagos de los que nunca se supo su profundidad, pero cuentan que sirvió de refugio durante los bombardeos de la Guerra Civil.el morlaco 5

Con el consentimiento de los propietarios, un guarda de la finca se dedicó durante décadas a plantar árboles, principalmente pinos, eucaliptos y cipreses, lo que dio lugar a una gran superficie forestal que ocupa 16 hectáreas formando caminos y senderos, adentrandose en rincones donde se pueden disfrutar del silencio, apenas roto por el canto de los mirlos y gorriones que al anochecer bajan a los bebederos. Otros habitantes de éste parque son las ardillas que se refugian principalmente entre los pinos. En los rincones más húmedos y sombríos, a los pies de los viejos pinos con más de diez metros de altura, dejan crecer setas de varias tonalidades de color.

El Morlaco, es un precioso e interesantísimo parque forestal que invita a pasear y disrutar de la frescura y la tranquilidad de la naturaleza con vistas exquisitas, que dan forma a un parque colgado sobre el mar. Este bosque es hoy el auténtico pulmón de la ciudad, y extrañamente no es muy conocido entre los malagueños. Hoy, alberga además el Observatorio de Medio Ambiente Urbano.

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En el paseo marítimo a la altura del El Morlaco se podía ver el antiguo tranvía que circuló por las calles malagueñas hasta 1961, que actualmente está siendo restaurado.

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La farola: La Dama de la Luz

El proyecto de construir un faro nació en 1717, cuando se instaló una linterna de madera provisional, no fue hasta 1764 cuando farolase aprobaría la idea de construir la estructura de piedra. Nuestra Farola se encendió por primera vez en 1817, a manos del ingeniero Joaquín María Pery y Guzmán, convirtiéndose en la única luz de la noche para señalar el camino de los barcos. Una torre coronada por un torreón cilíndrico que sostenía una linterna atirantada, daba forma al nuevo faro de la ciudad. Cuando se construyó La Farola, La Malagueta era un barrio de pescadores, solo existían chozas construidas en la arena de la playa, con bastante ajetreo por su cercanía al puerto.

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Barrio de la Malagueta con La Farola de fondo, años cuarenta del siglo XX

En 1858 se puso en funcionamiento una nueva óptica, proyectado por el ingeniero Francisco Milla, de destellos rojos cada 3 minutos y se construyó un edifico en la base destinado a vivienda y almacén. Pero el terremoto de 1898 causó daños en los mecanismos del faro, dejándolo inoperativo. Ya en 1909 se reformaría la base, añadiéndole un piso más a la fachada original y en 1913 reformarían los daños que causó el terremoto para darle de nuevo la utilidad de faro.

Durante la Guerra Civil, el 28 de agosto de 1936 la Farola se apagó por orden de la Comandancia de Marina, todavía bajo las órdenes de la República, pues su silueta servía de referencia a la artillería naval y a la aviación del ejército sublevado. El Comité Central de la Flota Republicana ordenó que se pintara de color tierra, con manchas oscuras y claras para camuflarla. Aun intentando esconderla para que no fuese destruida, sufrió los efectos terribles de la guerra. En 1939, ya reestablecida la paz aparente en España, se reconstruyó y se pintó de blanco.

Barrio de La Malagueta y los Baños de Apolo

Barrio de La Malagueta y los Baños de Apolo

La Farola ha cambiado tanto como su barrio, que por aquella época era un barrio muy humilde de marengos. Pero algo de mágico tenía La Farola y La Malagueta, porque sus habitantes lo teñían todo de poesía. El primer merendero se llamó Merendero El Coral (actual Antonio Martín) y el primer balneario público, Los Baños de Apolo. Algunas de las bodegas de Vino de Málaga se encontraban también por esta zona. Pero con el paso de los años ha hecho que La Malagueta se llenase de edificios altos. Hoy, La Farola ha quedado  eclipsada por numerosas torres que compiten con ella, la primera en superarla en altura fue la chimenea industrial de la “Malaga Electricity Company”.  Y en los años setenta, se construirían los intentos de rascacielos por todo el barrio. La Farola se ha quedado chiquitita al lado de tanto edificio alto, pero aún así sigue siendo La Dama de la Luz de Málaga, la reina de la Malagueta.

La Malagueta, La Farola y el puerto, años sesenta

La Malagueta, La Farola y el puerto, años sesenta

Pero… ¿por qué la conocemos por Farola y no por faro?

La Farola es el único faro femenino de las costas peninsulares (en España existe otra farola, en Tenerife). Los malagueños la llamamos así de forma cariñosa, acostumbrados a apodar todo elemento que aparece en el entorno. El nombrarla con nombre femenino es por la semejanza de la estructura inferior a las faldas de un traje de faralaes. Hay leyendas populares que cuentan que todos los faros están enamorados de ella, La Farola, de la Dama de la Malagueta.

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